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Los deterioros por pérdidas de cartera dotados antes de 2013, que fueron fiscalmente deducibles, deben ser integrados en la base imponible del Impuesto de Sociedades, como mínimo, por partes iguales en cada uno de los cinco primeros períodos impositivos que se inicien a partir de 1 de enero de 2016. Ello salvo que, en alguno de esos años, se produzca una reversión contable superior, en cuyo caso prevalecerá esta y, el saldo restante, se repartirá linealmente en los ejercicios que resten.

Además, si se produce la transmisión de la participación, se integrará en ese ejercicio el saldo pendiente de revertir, con el límite del beneficio derivado de la transmisión.

Surge la duda de si, el cómputo de la reversión a realizar debe realizarse a fin de ejercicio o de manera proporcional a lo largo del mismo. Nótese que,tomar un criterio u otro, puede hacer variar el importe a imputar en caso de transmisión de la participación.

La DGT ha resuelto la cuestión en Consulta vinculante de 24/01/2017, indicando que, la interpretación razonable de la norma, es considerar el último día del periodo impositivo.