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La normativa del IRPF permite afectar parcialmente aquellos elementos patrimoniales que sean divisibles en partes susceptibles de ser utilizados separada e independiente del resto.

En base a ello, puede usarse una parte de la vivienda como despacho profesional y deducirse parte de los gastos del inmueble, pero ¿cuáles?. Veámoslo.

Gastos que pueden deducirse proporcionalmente

Forman parte de estos gastos el alquiler, IBI, amortización de la construcción, tasa de basuras, seguro, comunidad de propietarios y, en general, todos los derivados de la titularidad

Fórmula: Gasto x metros afectos / metros totales

Gastos que pueden deducirse en función de su uso real en la actividad

Forman parte de estos: mobiliario, luz, internet, agua, teléfono y, en general, todos los suministros.

El problema es que hay que poder acreditar la utilización profesional de esos gastos. En el caso de los consumos telefónicos o el mobiliario no parece demasiado complejo. Sin embargo, no parece fácil demostrar que parte de los suministros de gas, luz o internet no son utilizados para fines particulares.

Por último, recuerde que la deducibilidad de cualquier gasto está condicionada, a su justificación mediante el original de la factura o documento equivalente y el registro en los libros-registro obligatorios que deben llevar los contribuyentes que desarrollen actividades económicas.