Tal como hemos comentado en diversos consejos fiscales anteriores, para disfrutar de la exención en el Impuesto de Patrimonio y la reducción del 95% en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones por transmisión de la empresa familiar, uno de los requisitos ineludibles es que la persona que realice las tareas de dirección efectiva de la sociedad, debe obtener por ello más del 50% de sus rentas por ello.

¿Qué ocurre cuando se produce el fallecimiento del transmisor de las acciones devengándose, con ello, el Impuesto de Sucesiones? ¿Cómo debe computarse el mencionado requisito?

Según sentencias reiteradas de los Tribunales de Hacienda, el computo para comprobar si se cumple este requisito de renta principal debe realizarse entre el 1 de enero y la fecha del fallecimiento. Y esto es así, independientemente de si la persona que obtiene la renta es el fallecido u otro familiar que de acceso al incentivo fiscal.

Por tanto, conviene estar muy atento. Pensemos que, si la muerte se produce a principios de enero y el fallecido no ha percibido aún sueldo alguno o ha percibido otras rentas superiores a las derivadas de sus funciones directivas en la empresa, los herederos no tendrían derecho a la reducción del 95% en Sucesiones.

Este criterio no es compartido por el Tribunal Supremo quién es mucho más laxo y, atendiendo a la finalidad de la norma, permite el acceso al incentivo fiscal si, en ejercicios anteriores al del fallecimiento, se cumplió el requisito.

Sin embargo, para evitar conflictos el consejo es que, el 1 de enero, quién ejerza las funciones directivas, perciba una retribución suficiente para no asumir riesgo alguno.