Es una de las preguntas habituales de las personas que tienen inmuebles arrendados, que no cobran el alquiler por tener el inquilino dificultades de pago y temen tener que tributar como si cobrasen.

Pues, lamentablemente, la respuesta es, en principio sí. El arrendador debe incluir en su IRPF las cantidades pactadas por contrato aunque no hayan sido percibidas.

No obstante, transcurridos 6 meses desde el vencimiento, podrá deducir esos importes como gasto por saldos de dudoso cobro. Esta mecánica puede hacer que, en el ejercicio de devengo de los alquileres, los tribute y, en el ejercicio siguiente, los recupere.

Si, finalmente, logra cobrar, deberá declararlos como ingreso en el ejercicio en que sean cobrados.