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Muchas son las veces que, en el desarrollo de nuestra actividad, pagamos gastos de nuestros clientes y luego se los cobramos.

La duda se repite: ¿hay que facturarlos? ¿Debe repercutirse IVA?

La respuesta es sencilla. Basta identificar si estamos hablando de un suplido, o, por contra, un gasto a repercutir.

Un suplido es un importe pagado en nombre y por cuenta del cliente. Por tanto, la factura emitida por el proveedor va a nombre del cliente. En ese caso, no es necesario que nosotros emitamos una factura por el suplido, basta con presentar la del proveedor para cobrarlo. Además, no debe repercutirse IVA, puesto que no se está prestando servicio alguno.

Es importante tener en cuenta que el importe a cobrar debe coincidir exactamente con el pagado por cuenta del cliente. Cualquier exceso ya no tendrá la calificación de suplido.

Por contra, en el gasto a repercutir, el mismo se ha pagado por cuenta del cliente pero no a su nombre. La factura del proveedor va a nuestro nombre y, por tanto, para cobrarla, debemos refacturarla a nuestro cliente repercutiendo IVA.