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Es habitual que las empresas variabilicen parte de la retribución del año de sus directivos en función de la consecución de unos objetivos anuales. Los llamados bonus. Esa retribución es evidente que tributa por IRPF en el ejercicio del devengo sin derecho a aplicar ninguna reducción por irregularidad.

Pero, ¿qué ocurriría si se aprobase un plan de retribuciones, también fijado en función de la obtención de los mismos objetivos, pero en este caso, fijados a largo plazo, es decir, objetivos a obtener, por ejemplo, a 3 años vista?

Pues bien, la DGT se ha manifestado en reciente consulta indicando que, si lo que se está planteando, es un mero diferimiento de la retribución anual que se ha venido devengando anualmente, no se podrá considerar rendimiento irregular por lo que no será de aplicación la reducción del 30%.

Por contra, si la retribución planteada en el nuevo plan fijado, nada tiene que ver con el anterior, es exigible al final del período y se imputa a un único ejercicio, podría aplicarse la reducción del 30% siempre que, el contribuyente, en los cinco años anteriores, no hubiera obtenido otros rendimientos con período de generación superior a dos años a los que hubiera aplicado la misma.

En definitiva, conviene ser cuidadoso con “forzar” rendimientos irregulares basados en retribuciones variables, ya que, Hacienda, los mirará con lupa.