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Cuando una empresa recibe dividendos de una filial extranjera, siempre que cumpla determinados requisitos, puede aplicar la exención para evitar la doble imposición internacional. Para ello, basta con que reduzca la base imponible con un ajuste negativo por el mismo importe del dividendo contabilizado como ingreso.

No obstante, conviene recordar que existe otro mecanismo para evitar la doble imposición internacional: la deducción. En ese caso, la cuota del Impuesto de Sociedades se calcula sin reducir la base imponible y, posteriormente, se aplica la deducción.

Sin embargo, la deducción está limitada al, menor importe entre, la cuota a pagar en España por el dividendo y la cuota que se ha satisfecho, por el mismo, en el país de origen. Por tanto, sólo en caso de que el tipo efectivo de gravamen en el país de origen del dividendo sea igual o superior al 25%, será neutro aplicar uno u otro incentivo.

Ello nos llevaría a tender siempre a aplicar el método de exención. Pues no. En el caso de que existan incentivos fiscales que inciden directamente sobre la base imponible, como es el caso de la reserva de nivelación o la reserva de capitalización, conviene realizar cálculos para ver si puede resultar más conveniente aplicar el método de deducción.