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Salvo en las sociedades que facturen menos de 10 millones de euros, los pagos fraccionados del Impuesto de Sociedades están sometidos a un pago mínimo del 23% del resultado contable acumulado.

Salvo excepciones, los dividendos de filiales no forman parte de la base imponible del Impuesto por gozar a derecho a la exención por doble imposición.

Sin embargo, sí que forman parte del resultado contable.

En definitiva, si algún pago fraccionado del Impuesto de Sociedades se incluye un dividendo, es posible que deba anticiparse a Hacienda el 23% de su importe, el cual no será recuperado hasta que se obtenga la devolución del impuesto definitivo allá por el mes de diciembre del año siguiente.

Por tanto, si existe elección, conviene esperar a percibir el dividendo a diciembre, mes en el que ya se han satisfecho todos los pagos fraccionados previstos por la norma.