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Cuando se reciben activos inmovilizados en herencia o donación es habitual que el valor indicado en escritura no coincida con el valor contable del bien (en caso de negocios) o el valor al que venía amortizándose el inmueble (en caso de arrendamiento). La causa es lógica: el Impuesto de Sucesiones y Donaciones se liquida por el valor de mercado de los bienes que, normalmente, difiere del precio por el cual lo adquirió el transmitente.

Y, ¿qué ocurre con la amortización?

Los inmovilizados que formaban parte de un negocio donado o heredado sobre los que se aplican los incentivos de la empresa familiar, pueden seguir amortizándose, con el mismo valor y con los mismos porcentajes, a los que los amortizaba el transmitente. En caso contrario, la amortización se realizará al valor indicado declarado en el ISD.

En el caso de inmuebles en arrendamiento, la base de amortización es la parte de construcción del coste efectivo de adquisición (impuesto, notario, registro de la propiedad, etc.), en la parte atribuible al inmueble sobre el total de lo percibido. No es amortizable, por tanto, el valor dado al inmueble en el Impuesto.