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La valoración de los inmuebles en el Impuesto de Patrimonio está tasada: el mayor entre el valor catastral, el comprobado por la Administración a efectos de otros tributos y el valor de adquisición.

En una adquisición mortis causa, el valor de adquisición es el valor dado a efectos del Impuesto de Sucesiones más los gastos inherentes a la adquisición del inmueble mejoras así como gastos y tributos inherentes a la adquisición, como serían los gastos de notaría o el propio Impuesto. Si para pagarlo se solicitase un préstamo hipotecario, los gastos derivados del mismo, no formarían parte del valor de adquisición.

Recuerda que, cuando existe intención de transmitirlos, en las herencias recibidas de cónyuges y ascendientes, puede ser interesante acercar al máximo el valor de los inmuebles al de mercado. El impuesto de sucesiones suele ser mucho más barato que el IRPF.